«Un zar, hallándose enfermo, dijo:

-¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!

Entonces, todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al Zar, mas no encontraron medio alguno. Uno de ellos, sin embargo, declaró que si era posible curar al Zar.

-Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz, dijo. –Quítesele la camisa y se la ponga el Zar, con lo que éste será curado.

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