Sé qué hace casi un mes desde mi último post Erasmus, pero entre exámenes,  trabajos, exposiciones, algunos viajes en el erasmus que he hecho estas semanas y algún proyecto que llevo entre manos, han pasado los días sin contar novedades aquí.

“Buff vaya semana que me espera” es lo primero que viene a mi cabeza al abrir los ojos el Lunes por la mañana, ya que es la última semana de clases presenciales  aquí en la universidad, pero vaya semana 😭, de Lunes a Viernes prácticamente tengo clase mañana y tarde, llegando incluso en algún momento a tener dos o tres asignaturas a la misma hora 😅, y como no, para rematar la semana el Viernes clase de 8 a 18h, entre las cuales tenía 2 exposiciones y 2 tests, así que vaya ánimos para levantarse de la cama el lunes por la mañana ehhhhhh.

Pero tocó levantarse de la cama y entrar a la semana con ganas, y sin darme cuenta poco a poco fueron pasando las horas, las clases y los días de la semana, ya veía en el horizonte la libertad de tener unos días  libres,  para descansar y viajar,  aun sabiendo que debería estudiar para los exámenes finales, que también van acercándose, llego el jueves al medio día  y todas las tinieblas tomaron forma, ya que aún no  tenía terminada las exposiciones en grupo para el siguiente día, así que a media tarde quedé en la universidad con dos compañeras Erasmus para terminar el trabajo en un momento, el cual se alargó más de lo que esperábamos y tuvimos que terminarlo en mi residencia después de cenar, y al terminar, ellas se fueron a dormir y yo a otra residencia, que había quedado con un compañero Erasmus  para organizar otra exposición para el día siguiente, estuvimos hasta las cuatro de la madrugada, pero conseguimos terminar los trabajos y exposiciones 😃.

Así que a las 8h de la mañana, ya estaba sentadito en clase, escuchando al profesor hablando de Marketing Mix, y muy lentamente terminó la primera clase, el día pintaba divertido, ya que tenía bastante sueño y un dolor de garganta y poca voz 🙈. Hicimos la primera exposición y el primer examen, comí un poco entre clase y clase, por suerte la profesora nos dejó hacer a nosotros primero la exposición porque luego teníamos examen, para que pudiéramos llegar a hora a hacer el examen, el cual a mi parecer fue bastante fácil.

Y nada más terminar el examen, fui a mi residencia dejé la mochila y me marché a la residencia de unos amigos que habíamos organizado un pequeño viaje de pascua para el fin de semana, iban a ser tres días de no parar, el viaje empezaba a las 4h de la madrugada, estuvimos preparando unos sándwiches para el viaje y me fui corriendo a preparar la mochila y a descansar un rato por lo menos.

De ese modo que a las 4h en punto de la madrugada ya estaba en la puerta de la residencia para subir al coche que habíamos alquilado, un coche de siete plazas, pues viajábamos siete amigos Erasmus. Nos íbamos a visitar el Monte Saint-Michel, fuimos a por los otros amigos en Lille, y continuamos hacia el sur a Ruan a por dos amigos más, el viaje empezó ya divertido, ya que para salir de la ciudad dimos unas cuantas vueltas ya que llevábamos dos GPS y cada uno nos mandaba por un sitio diferente, una vez solucionado esto y ya en ruta, decidimos ir por carreteras secundarias para no tener un gran gasto con los peajes. Nada más salir de la ciudad veíamos un grupo de luces rojas dispersas en el horizonte, que se encendían y apagaban sistemáticamente, lo cual nos extrañaba y dudábamos sobre que podría ser, incluso dudamos  si nos habíamos equivocado de camino y nos dirigíamos a algún aeropuerto o zona militar restringida, y hasta que no estuvimos casi delante no vimos que se trataba de aerogeneradores 😂, así que ya tuvimos para todo el viaje cada vez que nos cruzábamos con alguno decir que eran OVNIS, pasadas las bromas,  me quedé dormido pues no había dormido casi nada, porque al llegar a mi residencia para preparar la mochila y bajar a la cocina a cenar, me quedé hablando con unos compañeros, que querían organizar un viaje exprés a la Selva Negra en Alemania, al final no lo hicieron porque nos íbamos ya a Saint-Michel unos cuantos, pero lo dejamos para más adelante, si es posible. 😉

Al abrir los ojos ya estábamos entrando en Ruan y a los 5 minutos recogimos a los dos amigos que faltaban, y nos pusimos en ruta hacia Étretat, al llegar al pueblecito, la verdad que no apetecía bajar del coche. Ya que estaba súper nublado y con llovizna. Pero las impresionantes fotos que habíamos visto de sus acantilados, nos hicieron iniciar la marcha.

Étretat

Acantilados de Étretat

Era temprano y el día muy nublado, pero la imagen del acantilado era bonita, así que decidimos subir y empezar a  andar por su cresta, hasta que vimos un punto para bajar  a la playa y regresar al pueblecito andando por las piedras y así ver el acantilado desde otra perspectiva, empezamos a  caminar, la verdad que era un paseo impresionante, paisaje de altas paredes que nos rodeaban, como habían unido las diferentes playas con túneles en las rocas, y como era de esperar llegamos a una playa donde no pudimos seguir más allá debido a que el mar estaba subiendo y hacia inaccesible el túnel para cruzar, de modo que tuvimos que dar media vuelta y volver por donde habíamos venido, pero esta vez tuvimos la suerte que las nubes se habían dispersado y dejaba pasar la luz del sol, lo cual hacía más agradable andar por encima de los acantilados, sin morir de frío ❄️.

Al regresar al coche, decidimos ir a una ermita que habíamos visto al otro lado del pueblo, la cual estaba rodeada de un verde prado, donde nos tumbamos a comer y a que nos diera un poco el sol, las vistas de la playa y los acantilados desde allí eran impresionantes.

Después de comer seguimos nuestra ruta hacia el sur, cada vez más cerca de Saint Michel, el cual nos habían aconsejado compañer@s franceses que lo visitasemos, así que decidimos cruzar el rio Sena por el puente Tancarville, aunque fuese de peaje, y ahorrarnos una gran vuelta, el puente es muy chulo y una arquitectura que llama la atención, tras llenar el depósito de gasolina, continuamos nuestro viaje.

Saint Michel

Pero como no podía ser el día perfecto 😉, al llegar a la entrada del parking donde se dejan los coches para poder visitar la ciudad amurallada de Saint Michel, con bus o andando, el conductor dijo “El embrague no funciona”, todos  nos  reímos, y él muy serio nos dice, “No es broma, el embrague no responde, se ha quedado el pedal en el fondo”😳, bajamos y lo empujamos hasta poder aparcarlo en el estacionamiento, al abrir el capo vimos que el cable del embrague estaba cortado 😱.

Así que llamamos al propietario del vehículo por teléfono, para explicarle que el coche estaba roto y preguntarle si hablábamos nosotros o él con su seguro del coche, el pobre señor estaba muuuy nervioso y nos decía que era imposible que el coche estuviese roto, lo sé ya que fui el responsable de las conversaciones telefónicas en francés, tras reiterarnos que el coche estaba bien y que no podía haberse estropeado, nos dijo que si teníamos algún problema con el vehículo, que nos comunicásemos con el servicio de atención al cliente ya que durante el fin de semana nosotros éramos los responsables del coche ya que lo teníamos alquilado

Vaya marrón tenemos encima 😰, es lo que pasaba por nuestras cabezas, ya que era un sábado a las 8h de la noche y encima sábado de pascua,… Llamamos al servicio de clientes, y nos atendieron 🎉, diciéndonos que en media hora vendría el mecánico para revisar el coche, en ese rato andamos un poco para al menos ver St Michel de lejos, ya que con lo del coche no sabíamos ni donde nos quedaba.

Antes de los 30 minutos nos llamaron los de servicio al cliente, interesándose por conocer nuestra situación y cual era nuestro plan para el fin de semana, los pobres no sabían dónde esconderse al ver que tenían a 7 personas a 500 kilómetros de Lille, ya que era ese nuestro punto de inicio y final del viaje, así que si no teníamos coche debían llevarnos hasta allí, por lo que si nos mandaban en dos taxis que era su primera idea les costaba carísima, y nos bajó los ánimos a todos ya que se rompía todo el itinerario de viaje planeado que teníamos, nos veíamos el domingo ya en nuestras residencias, pero después de llegar el mecánico y certificar que realmente estaba cortado el cable del embrague como nosotros decíamos y que ello no podría solucionarse mínimo hasta el martes, habló con el servicio al cliente y al final nos llevaría un taxi hasta una casa de alquiler de vehículos y nos prestarían uno para que pudiésemos regresar a Lille en las siguientes 48 horas.

Todo ello recibiendo llamadas del propietario del vehículo cada 10 minutos, para preguntarnos sobre las novedades ya que el coche no era posible que estuviese averiado y aún menos que el cable de embrague se cortase, por suerte el mecánico habló con él, y le explico que le habíamos dicho toda la verdad que el coche no funcionaba ya que el embrague no podía responder con el cable roto, además que se tranquilizase y disfrutase de sus pascuas porque hasta después de 3-4 días no repararía el coche.

Antes de irnos a por el nuevo coche, el cual recogimos casi a las diez de la noche, le hicimos una ovación al mecánico por lo bien que se había comportado,  y por lo que nos había ayudado a solucionar nuestro problema.

Y esa noche luego de comernos unas pizzas, caímos rendidos en nuestras camas del hostel, pero contentos, ya que aunque habíamos tenido un traspiés con el coche, se había solucionado todo muy bien y el viaje seguía 👌🏼.

Ya que no habíamos podido visitar St Michel por la avería del coche, decidimos cambiar un poco los planes e irnos a pasar la mañana allí, y vimos que los estudiante menores de 25 años podían hacer la visita gratuitamente, pero como alguno se había olvidado su documentación en el nuevo vehículo, hicimos un reparto de carnets, y el señor que nos dio las entradas se dio cuenta que de que se había entregado documentación de una misma persona dos veces, pero no dijo nada más, sino que se rió con nosotros, luego visitamos todo el castillo, la iglesia y terminamos tomándonos un tentempié con mate en los jardines, antes de coger el coche y poner rumbo hacia Nantes para pasar allí la tarde.

Nantes

Nantes fue otro destino Erasmus que tuve en cuenta, al decidir que quería venir a hacer mi estancia Erasmus en Francia, tuvimos la suerte que pudimos estacionar el coche prácticamente en el centro de Nantes, por lo que pudimos ver la catedral y el castillo de Nantes rápidamente, además de visitar la isla de  Versalles en el río Erdre a su paso por Nantes, y el “Grand Éléphant” en “Les machines de l’île” lo que se conoce como un pequeño parque de atracciones, con diferentes estructuras metálicas con formas de animales, entre las que destaca el conocido elefante de  Nantes el cual es un gran elefante robotizado, que sacan a la plaza para mojar a la gente, además de dar paseos sobre el mismo, sentado en las diversas terrazas que forma su estructura.

Después de dejarnos perder un rato por sus calles, para despedirnos de la ciudad, terminamos cenando en la terraza de un Kebab, antes de seguir el camino hacia nuestro próximo hostel.

Castillos del Loira

A las 7 en punto de la mañana estábamos ya todos sentados en el coche preparados para salir, ya que teníamos por delante un largo día contrarreloj de regreso a Lille, pero parando a visitar algunos castillos durante el camino.

Después de un par de horas de carretera, llegamos a un bosquecito donde poder estacionar el vehículo y ver el castillo de Chenonceaux el cual era como un gran puente, ya que el palacio estaba construido uniendo ambos lados de un rio, pero tuvimos la mala suerte que estábamos en el lado contrario para visitarlo, así que tras tomarnos algunas fotos allí, seguimos hacia el próximo castillo, no había tiempo que perder.

A los pocos kilómetros llegamos a un pueblecito, donde se suponía que estaba el siguiente castillo que queríamos ver, el castillo de Cheverny, pero al llegar vimos que había unas larguísimas colas para comprar entradas para visitar el castillo y sus jardines, así que tomamos por encima de las vallas algunas fotos, y otra vez al coche, para poder visitar el ultimo castillo del Loira, que teníamos en nuestro itinerario.

Y al final, después de un buen rato en el coche, ya que tuvimos que ir por una carretera a una velocidad muuuuuy lenta, debido a que era una carretera rural en una reserva natural y llevamos gran parte del trayecto delante a un tractor, pero llegamos contentos, ya que tal como íbamos acercándonos veíamos al horizonte un majestuoso castillo, que tal como íbamos acercándonos más a él, más nos gustaba.

Tras conseguir nuestras entradas gratuitas como estudiantes, para poder visitarlo, por fin entramos  al castillo de Chambord, y vaya castillo 😍 la verdad que merecieron la pena todas las horas de coche, ya que sabían unir muy bien la belleza de la decoración que observas en el palacio de Versalles, con la libertad y cercanía que te transmitían las salas, mostrándote muchas de las cosas tal y como eran en la época medieval, y con sus respectivas evoluciones y cambios a lo largo de la historia.

Viajes en el Erasmus castillos del Loira castillo de Chambord

Al salir del castillo, nos dimos cuenta que con las ganas de visitar el castillo, se nos había pasado totalmente plantearnos sentarnos a comer, y además los bares que había en el recinto aparte de tener unos precios muy altos por unos simples bocadillos y tener larguísimas colas, decidimos irnos al próximo pueblo a comer.

Terminamos encontrando un McDonalds y allí terminamos comiendo, y como no con descuento por ser estudiantes, la verdad que a lo largo del viaje agradecimos mucho el llevar todos las tarjetas universitarias con nosotros, por lo mucho que nos habían ayudado con entradas gratuitas o grandes descuentos.

Tras nuestra parada para comer, subimos al coche rumbo a Lille, pero sin habernos parado a pensar ninguno de nosotros que el lunes de Pascua por la tarde era una locura pasar cerca de París por las grandes retenciones que habría en sus entradas, así que hacia allí fuimos hasta estar bien metidos dentro de una larga cola para entrar a unos 100 kilómetros de la ciudad, por suerte nos coordinamos muy bien entre todos y en pocos minutos encontramos la mejor ruta para salir del atasco y llegar a Lille lo más pronto posible, y así lo hicimos tras salir del atasco, siguiendo la nueva ruta que habíamos trazado pudimos escapar de los embotellamientos.

La ruta siguió sin más problemas de tráfico, al final  llegamos a Lille y tras media hora dando vueltas por la ciudad buscando una gasolinera donde llenar el depósito la encontramos, pero no iba a terminar ahí la diversión… ya que la única información que teníamos sobre donde dejar el coche, era que debía depositarse en la estación, pero al llegar y preguntar en el punto de información, sobre en cuál de todos los parkings debíamos dejarlo, el señor nos dio mal la información, así que estuvimos media hora más de parking en parking hasta encontrar el adecuado al final.

Para terminar el viaje, nos fuimos los 7 a cenar a mi residencia, aunque luego no hubo nada de fiesta como habíamos planeado, sino que nos fuimos todos a dormir debido a que estábamos todos muy cansados, aunque contentos del gran viaje que habíamos tenido.

Vaya parece que ha sido muy largo el viaje eeh 😅, pero la verdad que se nos hizo muy corto.