Tal como se acercaba el día del partido entre selecciones, en mi cabeza tenía la duda de ¿ganaremos o perderemos? Espero que ganemos, porque como perdamos van a traerme un buen repaso durante semanas aquí en la residencia, ya que soy el único español en ella.

El día del partido, nos juntamos algunos españoles erasmus en un bar donde televisaban el partido, lo gracioso de ello era que estaba lleno de franceses junto a nosotros para ver el partido, la verdad que quedamos contentos por el resultado (0-2) y su buen perder, ya que teníamos temor de cuál podría ser su reacción ante el resultado y nuestras celebraciones en cada gol. Porque siendo sincero nos reímos bastante en cada gol, y en cada gol anulado ya que nos picamos entre ambos países los 90 minutos de partido, terminando todos como amigos jugando a cartas en la residencia de unos compañeros a altas horas de la noche, aprovechando que no había clases  a la mañana siguiente.

Al volver a mi residencia mi cabeza era un hervidero de ideas, pensando como pinchar un poco a los dos franceses que habían estado durante días con la paliza que le iba a dar la selección francesa a la española, al final terminé poniéndoles un cartel en sus puertas con el resultado bien grande. 😅 Nada más despertar lo quitaron y me lo echaron por debajo de mi puerta jajaja.

Estos días hemos jugado muchas horas al Mario para la Wii en grupo, la verdad que hay una competición implícitamente, ya que cada vez que entras al juego los otros perfiles han mejorado el nivel respecto al cual estaba  la última vez, aunque lo más divertido es cuando algún nivel se nos hace imposible de pasar, en el cual podemos estar horas y horas intentándolo pasarlo para terminar viendo que era muy fácil una vez nos lo hemos pasado. Así que como dice nuestro pequeño amigo rojo “It’s Mario”

También el Viernes, después de salir a las tantas de la Universidad, sí has leído bien tengo clase en el Erasmus y encima un Viernes por la tarde noche, nos fuimos a la puerta de la ópera donde estaban proyectando un microfilm animado lumínico en su fachada, la verdad que fue fascinante y nos lo pasamos como niños, fascinados mientras veíamos las figuras y lo bien que estaba montado todo y configurado con la arquitectura del edificio, para terminar la noche nos fuimos a mi residencia con unas cuantas pizzas y algunos packs de cerveza, bueno y terminamos jugando al Mario, como no.

Seguidamente sin darnos cuenta, entramos en la semana de las barbacoas y la diversión, ya que han sido siete días de no parar, llenos hasta el límite con clases prácticamente a diario, nuevos trabajos para entregar, trabajo en grupo final de curso en el cual nos jugamos toda la nota de la asignatura y 3 cumpleaños.

Bien empezando por el principio, el domingo por la mañana, un mensaje de Facebook de unos franceses que me decían que el martes debíamos hacer el programa de radio juntos, puede que pienses, vaya a escasos 2 días y aún sin grupo, pero se comunicaron conmigo después de haber estado varios días preguntando a la profesora cuál era mi grupo, la suerte es que es hablado en español, así que simplemente debería improvisar.

Además no iba pararme a mirarlo, ya que tenía comida “barbacoa” con los amig@s para celebrar el cumpleaños de uno de mis compañeros Erasmus, aunque terminó prácticamente siendo merienda debido a que comimos sobre las cinco de la tarde y para rematar la tarde después de tomarnos unos mates y jugar en el parque, nos vimos una película en inglés hasta las tantas de la noche.

Eso sí, a la mañana siguiente a las 9 ya estábamos en clase, ya en la recta final de algunas asignaturas del Erasmus, aunque el día más duro y con más horas de clase fue el martes, ya que empecé las clases a las 9 de la mañana a  las 10 ir a hacer el programa de la radio, terminar las clases de la mañana a las 12 y luego volver a entrar a clase desde las tres hasta las ocho de la noche después de dedicarle a una exposición para la semana próxima con un compañero, la verdad que esa noche pillé muy agusto la cama.

El miércoles por la tarde nos fuimos un grupo de amig@s a subir a la torre del Ayuntamiento, la verdad que desde arriba teníamos unas vistas geniales de todo Lille, y luego tocó cena en mi residencia para luego ir de fiesta a otra residencia, aprovechando que la mañana siguiente no había clase.

Así que después de unas pocas horas de clase por la tarde, y gran susto al despertar y ver en el correo la cantidad de trabajos que nos han mandado para las próximas semanas, tocó volver a otra residencia de unos amig@s para una nueva barbacoa y luego salir un rato, sabiendo que a la mañana siguiente tenía que estar a las 9 en clase obligatoriamente para un trabajo que valía el 100% de la nota en la asignatura, pero iba tranquilo ya que me había puesto tres despertadores, la noche fue divertida, terminando a las tantas de la madrugada, charlando en la cocina  con una  amiga francesa.

Me despierto tranquilamente, abro los ojos viendo como entra algo de luz entre las cortinas, miro el móvil y 😳, mierda tengo tres llamadas pérdidas de mi compañero Erasmus y el reloj marca las 9:01, y encima sigo cansado…. Tengo que decir que en ese instante batí todos los records de Bolt, en poco más de 5 minutos ya estaba entrando en la universidad arreglado y preparado para la clase, con el cerebro en funcionamiento ya que esta asignatura la curso en francés. La verdad que fue muy bien, la profesora no me dio ningún problema y el grupo en el que me asigno tampoco, trabajamos en conjunto para hacer  muy bien el trabajo, ahora falta esperar las notas, y al terminar la clase tocó ir a la cafetería  de la universidad, ya que con las prisas de no haberme despertado con ninguno de los despertadores ni las llamadas, resulta que ni había desayunado.

Como resulta que aquí en mi universidad Erasmus no tenemos dos semanas de vacaciones de pascua, sino solamente una, la cual es justo antes de los primeros exámenes, el fin de semana pintaba realmente aburrido ya que esperaba tener que pasarme horas y horas cerrado en la habitación, pero como ya viene siendo rutina aquí en Lille, las cosas no fueron según lo esperado ya que el sábado noche tocó fiesta para celebrar otro cumpleaños de otro amigo y para rematarlo el domingo, montamos una barbacoa improvisada rápidamente para comer, para disfrutar del buen día que hacía con el solecito y calorcito, pero no quedó ahí la cosa, ya que desembocó en una gran pelea de agua entre los 9-10 que éramos allí, terminamos todos con la ropa calada completamente.

Así que estos días no hemos parado ni un segundo, ya que nos toca aprovechar de los pocos meses que nos quedan ya aquí.